Historia de la "Casita"

de Monseñor Romero

→ Historia de la “Casita” de Monseñor Romero

Las hermanas que conocieron en vida a Monseñor Romero, relatan una historia de amistad que data de 1969. Su cercanía a la Capilla (cuya Acción de Gracias por su Consagración él mismo celebró en 1974), sus visitas constantes para celebrar la Hora Santa con los pacientes y su relación con las hermanas llevaron a que, una vez Monseñor fuera nombrado arzobispo de San Salvador, buscara hacer del Hospital Divina Providencia, su residencia.

Se desconoce la fecha exacta cuando Monseñor le solicitó a las hermanas un lugar para que él pudiera residir. Por referencias se cree que fue en abril de 1977. Se considera que, dadas las múltiples celebraciones que Monseñor presidía en la Capilla, él ya estaba familiarizado con una pequeña habitación que estaba contigua a la sacristía. Fue ese pequeño cuarto el que sería su primera residencia. 

 

En ese espacio Monseñor encontró tranquilidad, seguridad y el afecto de las Carmelitas Misioneras de Santa Teresa. La comunidad de religiosas siempre estuvo abierta a recibir con amabilidad a cualquier persona invitada por él.

Hermanas Carmelitas cuidan la primera habitación de Monseñor Romero, que ahora es una capilla.

Las hermanas planificaron darle una sorpresa a Monseñor para su cumpleaños número 60. Sin que él lo sospechara, construyeron una casa de tres habitaciones para que residiera ahí de forma más cómoda. Sabiendo que a Monseñor no le gustaba importunar a nadie, las hermanas Carmelitas encargaron a algunos pacientes del Hospital la entrega oficial de las llaves de su nueva residencia. Los presentes recuerdan la alegría del Santo al aceptar el inesperado regalo de cumpleaños, el 15 de agosto de 1977. Es esta casa la que ahora alberga el Centro Histórico Monseñor Romero, apodado con cariño “La Casita”.

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